UTM 2

Vivienda Emergente

El sistema constructivo de la casa funciona no solo como la estructura, sino que da la pauta para la relación entre el interior y el exterior, ya que los muros adoptan la semi-transparencia del material de la envolvente.

El proyecto consiste en una vivienda básica de 18 m2 de área útil para personas de bajos recursos y para un contexto particular carente de servicios e infraestructuras básicas localizado en la periferia de la ciudad de Monterrey, México. Se disponen dos áreas principales de estar, un área de descanso y otra de trabajo, separadas por la circulación y la zona de acceso. La vivienda está diseñada para una sola persona o una pareja, máximo 2 personas. La casa UTM2 se denomina como una vivienda temporal emergente. La vivienda puede verse como una vivenda-dormitorio, por lo que puede permanecer cerrada a lo largo de todo el día y funcionar a partir del regreso de sus ocupantes, pero también puede ser utilizada de forma normal, durante todo el día dependiendo de las necesidades del usuario. El sistema constructivo de la casa funciona no solo como la estructura, sino que da la pauta para la relación entre el interior y el exterior, ya que los muros adoptan la semi-transparencia del material de la envolvente, que es una lámina corrugada plástica traslúcida permitiendo ver entre el relleno de los muros desde el interior hacia el exterior y viceversa, esta transparencia del muro también permite una iluminación indirecta pasiva hacia el interior de la casa. La casa trata de un contenedor formado de otros contenedores, es decir, los muros sirven para contener diferentes materiales, en su totalidad de re-uso o materiales de desecho; utilizándolos como materiales de aislamiento y textura. Estos muros-contenedor forman la vivienda, que contiene las actividades básicas de esta tipología. Se plantean tres caras de esta vivienda con esta transparencia, las cuales también acogen las áreas de ventana para la ventilación del interior. La otra cara es hermética, formada por dos puertas abatibles que permiten abrir por completo la casa, expandiendo el área de superficie al doble, y formando un espacio que puede ser utilizado como terraza, como espacio compartido entre dos viviendas, como espacio público o espacio común para varios miembros de una misma familia. Aun cuando las puertas estén abiertas se logra la privacidad del interior gracias a un sistema de cortinas, que separa los pequeños recintos en forma cada vez más específica: exterior-interior: área de descanso-área de trabajo o estudio. Los muros son independientes a la estructura general, lo que permite rellenarlos con casi cualquier material que pueda conseguirse, reduciendo el costo de la vivienda de forma importante, y asegurando una variedad automática en la imagen de cada vivienda UTM2. Ante la densidad del contexto, la vivienda trata de marcar una presencia menos agresiva, diáfana, pero asemejando los materiales, forma y sistema constructivo más arraigado en el lugar. La vivienda se plantea como la utilización de recursos existentes ya usados como material principal para su construcción, lo que minimiza la cantidad de desperdicio y estimula el re-uso de materiales del lugar.
Se propone utilizar el desperdicio como materia prima para no producir material que se acumule deteriorando más el sitio. Se plantea que los muros puedan ser rellenados como paneles de envolvente con diversos materiales como papel, cartón, latas comprimidas (envases metálicos), envases plásticos, textiles, residuos de madera, desperdicios no orgánicos, botellas, etc. Los muros de la casa permiten tener una iluminación natural por más tiempo de lo que permite un muro habitual opaco y denso, lo que disminuye el uso de energía eléctrica (en caso de haber) u otros recursos. Todo el sistema se entiende como un contenedor de materia de bajo costo obtenida por recolección o donaciones de maquiladoras o industrias que generan un vasto número de objetos de desperdicio. Estos materiales irán directamente al relleno de los muros. Los materiales que se plantean son de tipo popular y de bajo costo: la lámina traslúcida para el exterior del muro-contenedor, mientras que por el interior se pueden ocupar paneles de yeso, madera, plástico de desecho industrial, una funda más flexible tejida a partir de costales de azúcar, café, o cualquier otro producto. La idea es crear dos paredes que contengan el relleno con materiales económicos, fácil de montar y de conseguir en medidas estandarizadas correspondiendo al esqueleto estructural.